martes, 29 de septiembre de 2009

Documento: El Dossier Faurrison sobre las cámaras de gas

Las “cámaras de gas” como las que se muestran en Dachau, Auschwitz, etc., son solamente habitaciones ordinarias que no podrían haberse utilizado nunca para matar de la manera prevista. Las cámaras de gas diesel de Treblinka, Belzec y Sobibor fueron supuestamente destruidas mucho antes del fin de la guerra.

Fue en este campo donde se tomaron varios fotos de cadáveres, pero siempre en avanzado estado de descomposición. Estas fotos se presentaron como pruebas del extermino de judíos. No se tomaron fotos como estas en Auschwitz por ejemplo.
En 1960, el Dr. Marrtin Broszat, del Insituto de Historia Contemporánea de Munich escribió una carta a “Die Zeit” (19 de agosto de 1960), P. 16, estableciendo que no hubo “cámaras de gas en el antiguo Reich”.

Típico gasógeno que originalmente había sido un autobús convencional, pero en que han sido adaptados un generadorde gas y un motor Saurer
Es la misma compañía que es identifica, por extraño que parezca, como la fabricante de los “criminales “autobuses de la muerte” en el PS-501.

* DOCUMENTO: EL DOSSIER FAURRISON SOBRE LAS CÁMARAS DE GAS

*Las pretendidas “cámaras de gas”, y el pretendido “genocidio” de los judíos forman una sola y misma mentira histórica. Para demostrarlo, el profesor FAURRISON publicó en OCTUBRE de 1980 un libro de 275 páginas, titulado “MEMORIA DE DEFENSA CONTRA LOS QUE ME ACUSAN DE FALSIFICAR LA HISTORIA”.

Que tiene la particularidad de haber sido prologado por un profesor americano de la universidad de Cambridge…el sionista NOAM CHOMSKY, que escribe:
“Se me pidió hace tiempo firmar una declaración a favor de la libertad de expresión y de palabra de ROBERT FAURRISON. El hecho de que yo firmara este documento provocó una tempestad de protestas en Francia. Ahora bien, sostener solamente el derecho de expresar las ideas generalmente aceptadas es algo, evidentemente, desprovisto de significación. Todo esto es comprendido en los Estados Unidos y por eso aquí no ocurre nada similar a lo ocurrido con FAURRISON. Así por ejemplo el historiador ARTHUR BUTZ, a quien se le puede considerar como el equivalente americano de FAURRISON, no ha sido jamás sometido a los ataques durísimo lanzados sobre este último en Francia”.
Es porque en Francia el tema de las cámaras de gas es un tema TABÚ. Y los beneficiarios de la falsificación de “Holocausto” se asustan de que la más grande empresa de difamación de todos los tiempos – jamás país alguno ha sido injuriado como ALEMANIA – sea puesto en duda por los documentos aportados por el DOSSIER FAURRISON. De ahí las denuncias judiciales presentadas contra este profesional por varias asociaciones antirracistas, de ex residentes, de ex deportados… por “falsificación de la historia”.

La revista “Notre Europe”, (nº 38, agosto de 1981), dirigida por nuestro camarada MARC FREDERIKSEN, informaban de estos procesos en esta forma:
“Como era imposible dudarlo, el régimen duda en mostrar su verdadera cara represiva, y no osa tocar la libertad de un profesor agregado, apolítico, que gozaba en su ambiente profesional de una gran consideración de todos. La pena de tres meses de prisión con moratoria es, pues, simbólica. Pero ¿le permitirá seguir su carrera?... El régimen democrático que padecemos golpea a sus adversarios en la parte económica para neutralizarlos. Porque el señor FAURRISON ha sido condenado también a graves penas económicas, como la inserción del veredicto en las páginas de numerosos órganos de prensa y a su lectura en televisión. Cuando se conoce los precios que cobran en las páginas por sus espacios, se comprenderá que si la Corte de Justicia confirma estos castigos, el profesor FAURRISON se encontrará, de pronto, totalmente arruinado. Si además se le prohibe enseñar, esto supondrá la miseria. Esta es la libertad de expresión del SISTEMA PLUTODEMOCRÁTICO, reduciendo a los contestatarios a la miseria e impidiéndoles ganar su vida mediante su trabajo, se les neutraliza más fácilmente que en una prisión que puede hacer de ellos unos mártires”. Si bien los tribunales son competentes para aplicar la Ley, en cambio, caen pronto en una especie de juicio por brujería de la Edad Media al pretender juzgar sobre los hechos controvertidos. Por esto al parecer no importa y de lo que se trata es de eliminar el testimonio demoledor de FAURRISON.
Este testimonio, este DOSSIER, expone y desarrolla – con el apoyo de los debidos documentos – numerosos argumentos que contradicen formalmente las tesis de l HISTORIA OFICIAL, y de los cuales no podemos sino reproducir las grandes líneas.

No será posible concebir un conflicto moderno sin propaganda de guerra que, bien entendida, versará fundamentalmente sobre las atrocidades cometidas por l enemigo.

El mito de las “CÁMARAS DE GAS” surgió entre diversos medios sionistas americanos a mediados de 1942. No tuvo mucho éxito durante la guerra. Los responsables aliados sabían aparentemente a que atenerse sobre estas pretendidas masacres. En revancha, hacia el fin de la guerra, cuando lo aliados descubrieron en una Alemania de Apocalipsis el horror de ciertos campos de concentración, donde se acumulaban los cadáveres de los deportados muertos por el tifus o la desnutrición, el tema de las “cámaras de gas” comenzó a extenderse.
Durante treinta años la propaganda en torno al tema no hizo sino incrementarse entre el gran público. Y un MITO se construyó en torno a esos supuestos mataderos humanos, el del “HOLOCAUSTO” de los judíos.
Actualmente el silencio es menos pesado, pero la persecución es más viva aún. Porque para los defensores del orden establecido es necesario que el público no reflexione sobre estos temas. Es necesario hacer callar a los que reclaman el debate del tema. La cuestión, dicen, no es saber si las cámaras de gas han existido o no. “Las cámaras de gas han existido, pues se admite que se han cometido asesinatos en masa”.
El gran público cree, pues, hasta ahora, en las cámaras de gas hitlerianas. Y se imagina de buena fe que hay numerosas pruebas sobre ellas.
Es cuando se pregunta por estas pruebas, y cuando se las examina de cerca cuando puede verse que no tienen fundamento. Pero hay que tomarse la molestia de ir a conocerlas y a examinarlas. Y es necesario empezar por el principio: ¿qué es una cámara de gas? ¿Qué aspecto tiene un local de este tipo?, y, sobre todo, ¿cómo se entraba después en estos locales para retirar los cadáveres?
Es necesario buscar documentos tales como planos, órdenes, facturas. Y, como en una investigación policial, establecer lo más rigurosamente posible la materialidad de los hechos.
Las descripciones horroríficas de los campos dadas por tan inverosímiles que hacía falta buscar las pruebas; con la lectura de todos los testimonios, - p que pretendan serlo – se apercibe uno de las contradicciones y de las imposibilidades de esta leyenda, explotada por el Estado de ISRAEL y el conjunto de los sionistas en perjuicio de LEMANIA, PALESTINA , y EUROPA.

La respuesta que da FARRISON a la existencia o no de las cámaras de gas no ofrece dudas: es imposible creer, por un solo instante, en la existencia en ningún CAMPO DE CONCENTRACIÓN alemán. Más aún, existen numerosas pruebas para afirmar que todo ES UNA GIGANTESCA FALSIFICACIÓN Y UN MITO.
Basta referirse al “DOCUMENTO NI-9912” que destruye todos los pretendidos “testimonios” sobre el empleo del “gas” ZYKLON – B PARA ASESINAR A SERES HUMANOS. Este documento procede de los archivos de NÜREMBERG y está catalogado en cuatro epígrafes distintos, uno de ellos en el de “atrocidades”.
Es un documento que se difundió ampliamente durante la guerra y cuyo contenido precisa las directivas para el empleo del ZYKLON-B (ÁCIDO PRÚSICO o CIANIHÍDRICO) con vistas a EXTERMINAR LOS PARÁSITOS EN LOS EDIFICIOS CIVILES o MILITARES.

Este documento recuerda oportunamente una verdad constatada por la experiencia: de todas las armas mortales, el GAS es el menos manejable. Cuando mata, puede matar también a quien lo emplea. Es tan fácil matarse con este gas, como difícil matar al vecino sin grave peligro para uno mismo. La primera guerra mundial 14-18 nos sirve de experiencia.

Este documento describe al ZYKLON-B, su riesgo de explosión y su toxicidad. Solamente personas en posesión de un certificado expedido al final de un cursillo de instrucción pueden emplearlo. Para un gastamiento se necesitarían, pues, numerosas horas o quizá días. Entre los numerosos detalles hay que anotar que el ZYKLON-B no podía ser vertido en pilas, o al vuelo, sino que debía ser extendido en delgadas capas. Hacían falta de 6 a 32 horas para acabar con los parásitos (16 horas como media). Después venía el momento más crítico: la aireación del local; el texto dice:
“La aireación presenta el máximo de peligro para los participantes. Es necesario proceder aquí con una prudencia particular y siempre llevando la máscara antigas. Esta aireación debe durar como mínimo 20 horas.
Inmediatamente, y añadiendo que el equipo encargado de manipular los dos mil cadáveres cianurazos entraba en el local (aún lleno de gas) y sacaba los cuerpos “comiendo y fumando”. Es decir, sin máscara de gas. Imposible.
Ahora bien, se constata por todos los “testimonios” producidos por los responsables de las “cámaras de gas”, aunque sean vagos, discordantes, e incoherentes sobre el resto, que hay unanimidad por lo menos en un punto. El equipo abría el local sea inmediatamente, sea poco después de la muerte de las víctimas. Este punto, por sí solo, constituye la PRUEBA formal de la FALSEDAD de los testimonios.
Es, en efecto, totalmente inconcebible que hombres, aún si van provistos de máscaras de gas, hayan podido entrar en un local lleno de ZYKLON-B, para manipular durante horas enteras cadáveres, llenos ellos mismos de gas mortal. Esto se enfrenta a una serie de imposibilidades físicas radicales.
Estas imposibilidades son también confirmadas por el siguiente pasaje, extraído del manual técnico del ejército francés sobre la “máscara de gas” (p. 55):
“Incluso con máscara de gas, la exposición a concentraciones superiores o iguales a un 1% en volumen de ácido cianhídrico gaseoso no debe ser tolerada más que en caso de necesidad y por una duración que no sobrepase un minuto. Los locales donde se halle este gas deben ser largamente aireados antes de que el portador de la máscara pueda penetrar allí”.

Otro hecho sorprendente. Según el historiador americano A. R. BUTZ (HISTORICAL REWIEW PRESS, 1976. pág. 150), los servicios de información militar americano tienen en su poder, en sus archivos, fotos aéreas tomadas en 1944 a baja altitud sobre AUCHSWITZ, en una época en que las incineraciones eran, al parecer, las más elevadas. No se vé en estas en estas películas nada de agitación, nada de masas humanas, y las fotografías muestran los alrededores de los crematorios desiertos. Y LOS ANALISTAS DE CIA han anotado en su informe sobre las fotos (pág. 11):
“Pese a que los supervivientes se acuerdan de que el humo y las llamas salían continuamente de las chimeneas de los crematorios, y que eran visibles en muchos kilómetros a la redonda, las pruebas examinadas no dan ninguna prueba positiva”.
NINGUNA PRUEBA POSITIVA, es decir, que la credulidad general se concentra con bien poco. Mientras que el arma más banal, si se sospecha que ha cometido un crimen, es sometido un crimen, es sometida al estudio de los peritos judiciales, se constata con sorpresa que estas poderosas armas del crimen de GENOCIDIO QUE HABRÍAN SIDO LAS CÁMARAS DE GAS NO HAN SIDO JAMÁS OBJETO DE NINGUNA EXPERIMENTACIÓN OFICIAL (JUDICIAL O CIENTÍFICA) DE LA CUAL SE PUEDA EXAMINAR EL INFORME.

POR HABER OSADO REVELAR TODO ESTO, CARA A UNA OPINIÓN PÚBLICA GENERALMENTE ENGAÑADA, SE HA ATACADO GENERALMENTE AL PROFESOR FAURRISON. SE LE HA CONDENADO. PERO NO SE LE HA RESPONDIDO.

JEAN DUFRESNE.

• Revista CEDADE, nº 137. diciembre de 1983, Barcelona, Pte PEDRO VARELA. P. 10-11 Artículo de JAN DUFRESNE*
• Revista Revisión nº 1. vol. I, 30.10.92. Buenos Aires, Director: ANDRES SELJAN. P. 5-22. Artículo FRIEDRICH P. EBERG.
*“REVISANDO LA HISTORIA PARA RESTABLECER LA VERDAD”*


Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
DIARIO PAMPERO Cordubensis nº 318

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